Pierre Fabre, los creadores de la «dermocosmética»

       Orígenes galos

La historia tiene sus inicios en el Tarn, en el corazón de Occitania. Pierre Fabre, farmacéutico y botánico, compró una farmacia situada en Castres, su ciudad natal. Así escribía, sin saberlo, las primeras líneas de una historia de éxito empresarial, científico y humano. Corría el año 1951.

Pocos años después, en un pequeño laboratorio acondicionado detrás de su farmacia, Pierre Fabre imaginó y desarrolló su primer medicamento. Fue el nacimiento de Cyclo 3, cuyo principio activo se extraía del brusco que crecía en los sotobosques de la región. Fue una hermosa epopeya, una innovación para todas sus clientas que padecían trastornos venosos. Su comercialización fue un éxito inmediato y el puntapié inicial para incursionar en la industria farmacéutica.

Basado en este logro y en su espíritu emprendedor, decidió asociar una vocación, la farmacia, con una pasión, la botánica. De este modo, en 1962, nació Laboratorios Pierre Fabre. Un edificio acogió a los primeros colaboradores que trabajaban en la investigación y en la fabricación. Poco a poco, la cartera del joven laboratorio rebalsó de nuevos medicamentos.

       La invención de la «dermocosmética»

Pocas compañías pueden enorgullecerse de haber inventado un mercado totalmente nuevo. Lo hizo Apple con las tablets, Sony innovó con “música transportable” (Walkman), Netflix con su contenido streaming o Nespresso con la revolución de las máquinas de café.

En la industria farmacéutica hemos destacado el concepto de lapiceras prellenadas de Novo Nordisk. Pues bien, Pierre Fabre inventó, en 1962, el concepto de la dermocosmética, una rama de la dermatología que se ocupa del cuidado y mejora estética de la piel normal. En otras palabras, permite mantener la piel en las mejores condiciones, protegiéndola de los factores que producen el envejecimiento cutáneo y las arrugas.

Fue sin dudas una visión innovadora que combinaba la salud y la belleza. Para el laboratorio el cuidado de la piel y del cabello, con productos que respetan la naturaleza, es un primer gesto hacia un bienestar global. Es el ADN de Pierre Fabre.

El puntapié inicial se dio con el champú Klorane. Fue una piedra fundacional en la historia de la empresa.

En 1974, la organización adquiere la estación termal de Avène-les-Bains, pequeño pueblo ubicado en el parque natural del Haut Languedoc. Su agua termal es reconocida por aliviar las enfermedades de la piel desde 1736. Pierre Fabre se embarca en largos años de investigación para descubrir los secretos de esta agua «milagrosa», cuyas propiedades calmantes conseguirá demostrar científicamente.

A comienzos de la década del 90, se lanza al mercado un producto emblemático: Eau Thermale Avène, convirtiéndose en la marca dedicada a las pieles sensibles. Impulsadas por el fenomenal éxito del spray de agua termal, las gamas se desarrollan y los productos se exportan por todo el mundo. ¿El secreto de esta agua única? Una microflora llamada Aqua dolomiae, en el origen de sus propiedades. Una marca biológica única en el mundo.

       La expansión internacional

En 1970, interesado por abrirse a otras culturas, Pierre Fabre decide salir al mundo. Naturalmente, es del otro lado de los Pirineos, en Barcelona, donde se crea la primera filial del grupo. Es el inicio de un desarrollo internacional que irá en aumento, y que será el medio para irradiar el excepcional «savoir-faire» farmacéutico y cosmético francés.

Sobre los finales de los 80, se produce una alianza histórica entre dos empresas familiares. Por un lado, Pierre Fabre, respaldado por sus raíces en Occitania y su saber hacer “dermocosmética”; y por otro, Shiseido, primer actor del mercado cosmético japonés, nacido en 1872.

Por otro lado, la aventura china de Pierre Fabre se inició en 2003, con la llegada a Shanghai de un pequeño equipo decidido a conquistar este inmenso mercado. 12 años más tarde, impulsado por la marca Eau Thermale Avène, se superó el umbral de los 100 millones de euros de volumen de negocio y China se convirtó en la primera filial internacional de la organización.

Oncología

La compañía francesa posee otros productos innovadores, que trascienden su ADN. Un segmento donde se destaca es en oncología. En Toulouse construyó un polo de excelencia mundial dedicado a la lucha contra el cáncer. El “Oncopole” se inauguró en 2010 y Pierre Fabre instaló allí su principal centro de innovación. De este polo han salido fármacos innovadores como la vinorelbina y la vinflunina.

La sensibilidad de su fundador

Pierre Fabre es, a todas luces, una leyenda farmacéutica, no sólo por su capacidad y visión, sino también por su sensibilidad y solidaridad.

Prueba de ello fueron los viajes realizados al África Subsahariana, donde fue testigo de situaciones sanitarias extraordinariamente precarias. “De todas las desigualdades, la más hiriente es la desigualdad ante la salud” diría. Uniendo la acción a la palabra, se lanzó a un nuevo combate: mejorar el acceso a los medicamentos y a los cuidados de calidad en los países más afectados. Fue así como nació la Fundación Pierre Fabre.

Humanista y generoso, Pierre Fabre deseaba asociar más estrechamente los colaboradores a los éxitos y el desarrollo continuo del grupo. Es por ello que, en una decisión inédita, abrió el capital de la empresa a sus empleados. Se trató de una iniciativa pionera para una empresa que no cotiza en bolsa. Encarna su visión de una compañía fundada sobre el hecho de compartir las riquezas creadas, más que sobre la búsqueda de beneficios en sentido único.

Finalmente, con el objetivo de garantizar el futuro del laboratorio y evitar las especulaciones financieras, Pierre Fabre legó la totalidad de sus acciones a la fundación epónima. Fue el último gesto altruista e innovador de un emprendedor visionario, impulsado a lo largo de toda su vida por valores humanistas al servicio de los pacientes y de su región natal. Una estructura accionaria única en Francia para una empresa industrial de este calibre.



Galderma, la creación de Nestlé y L´Oreal

       Historia

Todo comenzó en 1961 con la creación de la empresa de dermatología Owen (en honor al nombre de su fundador) en Estados Unidos. Por otro lado en 1979, el profesor Schaefer fundó el Centro Internacional de Investigación Dermatológica (CIRD) en Francia, con el apoyo del director ejecutivo de L’Oréal, François Dalle, que quería diversificar su investigación cosmética hacia el sector farmacéutico. Al mismo tiempo, Nestlé  que también tenía ambiciones en dermatología, compró el laboratorio Owen.

L’Oréal y Nestlé unieron fuerzas para crear Galderma en 1981. En los años subsiguientes se lanzaron marcas como Differin y Epiduo, al tiempo que se inauguraron plantas en Canadá, Brasil y otros lugares, comenzando un importante crecimiento.

       Expansión internacional

Galderma se expandió al especializarse en la investigación y el desarrollo de productos dermatológicos. Alcanzó un tamaño significativo, con 38 filiales presentes en 100 países en la década de 2010.  Se diversificó hacia productos de medicina estética con Azzalure (toxina botulínica, más conocida como “botox”), campo en el que se fortaleció en 2010 con la adquisición de la empresa sueca de dispositivos médicos Q-Med (fabricante de Restylane).

En 2014, se fundó Nestlé Skin Health, convirtiéndose Galderma en una subsidiaria de propiedad total de Nestlé. No obstante, un lustro después, Nestlé vendió el laboratorio a un consorcio de inversores institucionales. Desde entonces, ha sido la compañía de dermatología independiente más grande del mundo.

       Presente y marcas

Galderma cuenta con una red mundial de distribuidores y emplea a más de 4600 personas. La sede se encuentra en Lausana , Suiza. En 2021, estrenó un lema original y sofisticado, alejado de los eslogans conservadores y tradicionales de la industria: «Dermatología avanzada para cada historia de piel «.

El laboratorio posee cuatro plantas de fabricación en todo el mundo: Alby-sur-Chéran, Francia; Baie d’Urfé, Canadá; Hortolandia, Brasil; y Uppsala, Suecia. Asimismo, cuenta con 3 unidades de negocio globales: estética, atención al consumidor y medicina recetada.

Su marca más reconocida quizás sea Cetaphil (desarrollada en 1947, en Texas, por un farmacéutico estadounidense), con su amplia gama de productos para el cuidado de la piel que incluye limpiadores, jabón en barra, crema y lociones.

Proactiv, la marca líder mundial para el acné, y Loceryl, utilizada para tratar las infecciones por hongos en las uñas, son otros 2 productos de renombre.

A todos estos blockbusters, hay que agregar el ya mencionado Azzalure, un referente en el segmento de la medicina estética.

Gregorio Zidar (hijo)

 

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