Una investigación realizada por Klick Health junto con Momentum Events — consultada por medios del sector — evidencia que una mayoría significativa de profesionales especializados en revisión promocional y marketing farmacéutico en Estados Unidos rechaza la idea de utilizar herramientas de inteligencia artificial (IA) para elaborar documentos de cumplimiento normativo.
Los principales temores que subyacen a este rechazo guardan relación con los riesgos de “alucinaciones” —es decir, generación de contenido incorrecto o inventado—, identificadas por un 40 % de los encuestados. Además, un 20 % advierte la ausencia de trazabilidad o registro de auditoría, y un 12,5 % cuestiona la transparencia o capacidad explicativa de los modelos.
Pese al escepticismo con respecto a la redacción de documentos regulatorios, los valores se atenúan cuando se evalúa la posibilidad de usar IA en tareas de revisión de materiales existentes. Según la encuesta, casi la mitad de los profesionales (50 %) confía en la IA para esa función, lo que sugiere una distancia entre tareas de alto riesgo —como la creación desde cero de documentos regulatorios— y tareas de menor exposición.
La discrepancia revela un dilema creciente: por un lado, la IA aparece como una promesa de eficiencia y velocidad, especialmente ante el volumen de activos que muchas compañías manejan (más de 100 por trimestre en algunos casos). Por otro, los profesionales exigen garantías de calidad, exactitud, trazabilidad y responsabilidad —elementos críticos en un contexto regulado como el farmacéutico—.
En ese contexto, la adopción de “IA de caja transparente” (con herramientas que permitan auditabilidad y expliquen su lógica) emerge como una opción moderada: una proporción de empresas ya explora soluciones con pilotos activos, aunque su implementación total sigue siendo reducida.
Este clima de incertidumbre marca un antes y un después: muchas organizaciones deberán repensar su estrategia para incorporar innovación sin sacrificar rigor. El futuro del marketing farmacéutico podría entonces depender tanto de la calidad de las herramientas de IA como de la capacidad de las empresas de garantizar compliance, trazabilidad y compromiso con la veracidad.
Fuente: Consalud.














