Su condición de singularidad

El título del artículo, “único y especial” es muy elocuente. Richmond es un laboratorio que le escapa a la media de las empresas farmacéuticas tradicionales, y esto es por los 5 pilares en los que se sustenta: (1) unidades de negocios, (2) liderazgo en costos, (3) licencias y alianzas, (4) cotización bursátil y (5) la vacuna Sputnik. Un sexto pilar quizás sea una escasa aversión al riesgo, una característica distintiva en una industria conservadora.

       Unidades de negocios

Sus productos se encuentran agrupados en las siguientes líneas terapéuticas: antivirales (tratamiento del VIH y del VHC), oncológicos y oncohematológicos, veterinaria y línea clásica.

Los segmentos de antivirales y oncología son el sello distintivo del laboratorio. Su economía de escala y tecnología le posibilita entregar medicamentos complejos, de alta calidad y a bajo costo. Asimismo, la innovación y la visión de la compañía están virando cada vez más hacia los productos biotecnológicos biosimilares, con una estructura en la que ya se están desarrollando un número de anticuerpos monoclonales para el tratamiento de enfermedades oncológicas y autoinmunes.

La línea veterinaria ha adquirido un gran protagonismo, convirtiéndose en un referente del sector. La división veterinaria fue creada en 1997, con el objetivo de desarrollar medicamentos innovadores que aporten soluciones terapéuticas actuales a los médicos veterinarios y productores agropecuarios.

Richmond también cuenta con productos “clásicos”, especialmente en los segmentos de cardiología, metabolismo, psiquiatría y neurología.

        Liderazgo en costos

La competitividad que ha logrado Richmond, especialmente en antivirales y oncológicos, se basa en su estrategia de liderazgo de costos.

Su planta de producción, cuya construcción demandó una inversión de 14 millones de dólares, se encuentra ubicada en el Parque Industrial Pilar, Provincia de Buenos Aires. En un predio de 6 hectáreas, tiene una superficie de 5600 ㎡ provistos de tecnología de última generación dedicados a la elaboración de comprimidos y cápsulas, específicamente productos complejos y de alto valor agregado para el tratamiento de VIH-Sida y enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares.

El liderazgo en costos se basa en economías de escala, curvas de aprendizaje y sobre todo en una constante inversión en tecnología para automatizar la mayor cantidad de procesos y así reducir drásticamente los costos. La compañía se ha preparado para ello: en la medida que vaya penetrando nuevos mercados, la planta está preparada para incorporar nuevas unidades productivas e incrementar 4 veces su capacidad. No en vano es uno de los mayores y más confiables proveedores del Estado Argentino.

La planta cumple con los estándares internacionales requeridos para la producción de productos farmacológicos de acuerdo con normas EMA y está preparada para certificar FDA. La misma ha sido calificada de acuerdo al criterio de gestión de riesgos de calidad y está incluida en la certificación ISO 9001:2008.

Además de la producción de medicamentos, en estas instalaciones disponen de áreas dedicadas al desarrollo de nuevos productos, elaboración de muestras para ensayos clínicos y realización de estudios in vitro e in vivo. También realizan tareas de control de calidad de todos los procesos y coordinan el departamento de logística y distribución.

       Licencias y alianzas internacionales

La organización cuenta con licencias concedidas por reconocidas empresas farmacéuticas europeas de medicamentos originales para su comercialización exclusiva en la Argentina. Los mismos representan tratamientos innovadores y únicos y jerarquizan el portafolio del laboratorio. Marcas como Renacenz (cerebrolysin) y Tachyben (urapidilo) dan cuenta de la envergadura de estas licencias.

En materia de alianzas estratégicas, Richmond cuenta con varios convenios con instituciones públicas y privadas, universidades y fundaciones. Estos acuerdos comprenden la capacitación de estudiantes avanzados, el desarrollo de estudios especiales o bien la elaboración de protocolos de investigación conjuntos.

Los productos desarrollados por la empresa se comercializan en 25 países de América Latina, África, Asia y Medio Oriente. La presencia en los mismos se efectiviza a través de subsidiarias o socios estratégicos, prestigiosas empresas y laboratorios de cada país, otorgando jerarquía internacional a las líneas de productos que se elaboran.

       Cotización bursátil

Junto con Savant, Richmond es una de las pocas compañías farmacéutica locales que se financia y capitaliza a través del mercado de valores. El laboratorio cotiza desde el año 2017 en el índice bursátil argentino bajo la especie RICH.

Esto le otorga no sólo fondos para continuar creciendo y apostando a la innovación, sino que también le brinda transparencia a su forma de operar y visibilidad ante la sociedad.

       Vacuna Sputnik

El 14 de abril de 2021, la Comisión Nacional de Valores presentó a los inversores el fideicomiso Laboratorios Richmond. El mismo tenía como destino financiar la construcción de una planta productora de la vacuna contra el Covid-19 y otros insumos biotecnológicos.

Pocos días después, la organización fue noticia mundial por ser el primer laboratorio de Sudamérica en desarrollar la vacuna contra el coronavirus, denominada Sputnik VIDA.

Esto representó todo un hito en la historia de Richmond, catapultándolo definitivamente como un jugador de peso, no solo en Argentina, sino en toda la región.

       Marcelo Figueiras, un emprendedor serial

Decíamos que un sexto pilar quizás sea una escasa aversión al riesgo, una característica distintiva en una industria conservadora. Esto es por la impronta de su líder, Marcelo Figueiras, un emprendedor serial. Tomar la decisión de que su compañía cotice en  índice bursátil argentino y emprender la “aventura” de la vacuna Sputnik son pruebas palmarias de ello.

Figueiras es curiosamente contador público, una profesión hermosa pero que poco tienen que ver con la carrera que desarrolló, donde requirió de creatividad y pensamiento estratégico a largo plazo (casi una “utopía” en la Argentina). Es quizás por ello que complementó sus estudios universitarios con varios posgrados nacionales e internacionales (es también un estudiante serial), que evidentemente le otorgaron un enfoque más amplio sobre la administración de empresas.

Su actividad empresarial se concentra principalmente en la industria farmacéutica, aunque también participa en el rubro bancario y de seguros.

A pesar de la pasión y el tiempo que le dedica a su trabajo, también se dedica al entrenamiento para competencias de alto rendimiento deportivo. Los desafíos son parte de su ADN.

Los éxitos (como los fracasos) nunca pueden ser atribuidos a una sola persona. Un verdadero líder debe ser capaz de formar un equipo multidisciplinario (de diferentes disciplinas académicas) que lo ayude a progresar. Figueiras apuesta continuamente por la incorporación y el desarrollo de los jóvenes, promoviendo su perfeccionamiento tanto en capacidades técnicas como habilidades interpersonales.

Gregorio Zidar (hijo)

 

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