La presión sobre los equipos en el entorno farmacéutico y de biotecnología es cada vez mayor: deben demostrar impacto medible, moverse con rapidez, innovar y, al mismo tiempo, operar bajo estrictos marcos regulatorios y, con frecuencia, en modelos híbridos o distribuidos geográficamente. En este contexto, la resiliencia real no se reduce a “resistir” condiciones adversas, sino a crear estructuras y culturas que permitan a los equipos adaptarse y prosperar frente a la incertidumbre.
Un aspecto fundamental para construir esa resiliencia es la colaboración efectiva. En lugar de apostar por el esfuerzo individual para “aguantar”, la resiliencia que realmente sostiene a los equipos se basa en su capacidad para trabajar de manera cruzada entre funciones —combinando conocimientos científicos, expertise en comunicaciones, creatividad y ejecución digital—, lo que amplía la visión de los desafíos y potencia el impacto colectivo.
Sin embargo, la colaboración no siempre se da de forma natural. Prioridades mal alineadas —por ejemplo cuando marketing busca visibilidad y compliance prioriza conformidad normativa—, diferencias en estilos de trabajo y lenguajes propios de cada disciplina, o procesos individuales que se imponen sin consenso pueden dificultar la sinergia e incluso frustrar a los equipos.
Para que la colaboración impulse resiliencia, es clave un liderazgo consciente y estructurado: definir metas claras y compartidas desde el inicio, establecer valores y cultura de equipo, fomentar comprensión y empatía entre roles diversos, institucionalizar ritmos de colaboración (reuniones mixtas regulares, retrospectivas), e incentivar feedback abierto y constructivo.
En definitiva, la colaboración bien concebida no solo potencia la innovación —como suele destacarse— sino que también transforma la resiliencia de un atributo individual a una capacidad colectiva, donde equipos capaces de anticipar fricciones y combinar fortalezas están mejor preparados para enfrentar presión, adaptarse al cambio y sostener su rendimiento en mercados complejos.
Fuente: PM Live.














