La industria farmacéutica global vive una transformación silenciosa pero profunda en la forma de proyectar su futuro: ya no se trata de debatir si la inteligencia artificial (IA) puede aportar valor, sino de cómo se utiliza hoy para generar resultados concretos, aumentar la eficiencia y respaldar decisiones estratégicas bajo presión. Esta lectura surge de un reciente informe de Evaluate Pharma, que observa que los equipos de pronóstico enfrentan un entorno mucho más exigente y operativo que hace apenas un año.
En este nuevo escenario, la IA ha pasado de ser una mera curiosidad tecnológica a integrarse directamente en los procesos diarios de previsión. Las compañías líderes están implementando casos de uso repetibles, como la extrapolación automática de tendencias de mercado, pruebas de sensibilidad sobre supuestos clave y modelos de aprendizaje que apoyan la construcción de pronósticos base cuando existe un histórico suficiente.
Lejos de reemplazar a los equipos humanos, estas herramientas están transformando la función del experto: la IA automatiza tareas rutinarias, acelera ciclos de iteración y libera tiempo para el análisis crítico, mientras que la supervisión humana aporta juicio, contexto y experiencia estratégica.
Este giro operativo también está inspirando cambios estructurales en la organización de las previsiones: muchas compañías experimentan con modelos centralizados, generando pronósticos base automatizados desde centros globales o regionales que luego son revisados por equipos locales solo cuando existe evidencia sólida que lo justifique. Según el informe, este enfoque reduce la dependencia de recursos locales escasos, favorece la consistencia metodológica y mejora la eficiencia general.
Aunque la adopción de IA es todavía desigual entre regiones y organizaciones, hay un consenso creciente sobre su papel como catalizador de eficiencia. No obstante, también persisten tensiones operativas: reducción de personal, carteras más complejas y mayor escrutinio de la alta dirección intensifican la presión sobre los equipos de previsión. Para muchos líderes, el verdadero desafío será equilibrar automatización y experiencia humana, eficiencia e insights y consistencia global con relevancia local.
Para el mercado argentino, este cambio ofrece oportunidades y retos específicos. La adopción de IA en previsiones puede mejorar no solo la capacidad de las filiales de laboratorios multinacionales para anticipar comportamientos de mercado, sino también la calidad de las proyecciones para productos y marcas nacionalmente comercializadas. En un contexto donde la planificación estratégica enfrenta limitaciones de recursos y alta volatilidad de precios y demanda, la integración práctica de IA —no como promesa futurista, sino como herramienta operativa— puede convertirse en un diferenciador competitivo clave.
En resumen, la evolución del pronóstico farmacéutico con IA refleja un tránsito desde el potencial teórico a la generación de resultados concretos, con un foco temprano en eficiencia, gobernanza y casos de uso replicables. Las compañías que logren articular de manera eficaz estas capacidades serán las mejor posicionadas para competir en un mercado cada vez más dinámico y exigente.
Fuente: El Globalfarma.














