En 2035, las compañías farmacéuticas no solo desarrollarán tratamientos más efectivos, sino que podrían estar curando enfermedades que hoy carecen de opciones significativas, operando en un entorno donde la inteligencia artificial (IA) y la personalización del cuidado son norma y no excepción. Esta visión, desarrollada por expertos de la consultora PwC en un análisis global del sector, describe cómo el valor en la industria dejará de medirse exclusivamente por logros científicos para incorporar expectativas más amplias de pacientes y mercados, al tiempo que la presión de costos, los retornos para inversores y la complejidad operativa redefinen la competitividad del sector.
Según este enfoque, tres fuerzas transformadoras están redefiniendo el pharma: pacientes más empoderados exigen terapias alineadas con su biología y comportamientos; tecnologías como la IA están integrando procesos clínicos y comerciales; y la economía global exige modelos de negocio que combinen innovación con eficiencia y resultados claros.
Para liderar esta transición, las compañías deben priorizar cuatro líneas estratégicas: reinventar la I+D hacia descubrimientos decisivos y no incrementales, crear organizaciones hiperinteligentes habilitadas por IA y datos, diseñar experiencias de salud de por vida centradas en el paciente, e integrar al talento humano con capacidades avanzadas en IA y análisis de datos.
Este cambio no solo es tecnológico sino cultural: R&D dejará de ser lineal para convertirse en un sistema de aprendizaje continuo, mientras que la relación con los pacientes evolucionará de transaccional a colaborativa, con ecosistemas digitales que acompañan adherencia, educación y resultados en tiempo real.
En este contexto, donde la sostenibilidad del sistema de salud, la regulación de precios y el acceso equitativo a medicamentos son temas clave, estas tendencias globales pueden impulsar un modelo que fortalezca el vínculo con pacientes y profesionales. El impulso de la digitalización, junto con políticas que incentiven I+D local y colaboraciones público-privadas, será crucial para que laboratorios y distribuidores nacionales compitan en una economía del conocimiento cada vez más orientada a valor y resultados. Además, la creciente adopción de tecnologías predictivas y análisis de datos podría apoyar decisiones regulatorias y de mercado, ayudando a equilibrar costos con impacto sanitario.
En suma, las decisiones estratégicas tomadas hoy por líderes del pharma definirán qué organizaciones serán pioneras en 2035. El desafío es claro: trascender el medicamento como producto para ofrecer soluciones de salud integrales, aprovechar la IA para transformar operaciones y construir relaciones continuas y personalizadas con los pacientes.
Fuente: Pharm Exec.














