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Pfizer, el número 1

Pfizer es la empresa líder a nivel mundial en el sector farmacéutico, producto de exitosas e infinitas fusiones. Es por ello que debemos dividir sus orígenes en 4 partes: (1) Warner-Lambert y Parke-Davis, (2) la propia Pfizer, (3) Pharmacia, Upjohn y Searle y (4) Wyeth. ¡Un verdadero jeroglífico!
Warner-Lambert y Parke-Davis, dos gigantes históricos
Que Warner–Lambert y Parke-Davis ya no figuren en los envases de los medicamentos es una enorme injusticia con la historia farmacéutica (similar al caso de Beecham con GSK). Fueron 2 verdaderos gigantes, pero las fusiones hicieron desaparecer sus emblemáticos nombres.

     Warner–Lambert

Warner–Lambert surge en 1955 tras la fusión entre Warner y Lambert, ambas farmacéuticas norteamericanas. La primera de ellas fue creada por William Warner en 1856, al establecer una droguería en Filadelfia. Tan solo 29 años después, Jordan Lambert fundó Lambert Pharmacal Company en Saint Louis (Missouri).

     Warner, de Filadelfia al mundo

En 1850, un joven estudiante de preparatoria de nombre William Warner fue contratado para realizar algunos trabajos de poca monta en una farmacia de un pueblo de Maryland. Como era pagado con mercancías, él las vendía de puerta a puerta. Con el producido de sus ventas, y después de educarse en el Colegio de Farmacia de Filadelfia, estableció su propio negocio. Aunque él siguió la tradición de vender los elíxires usuales, se dedicó a hacer algunas investigaciones por su cuenta, y llegó a inventar las grageas, o comprimidos cubiertos de azúcar para tabletas con drogas de sabor desagradable. Un verdadero hito. De su pequeño local pasó a la construcción de un gran edificio que albergó su creciente empresa
En 1908 la empresa fue comprada por Pfeiffer Chemical (fundada por el matrimonio de Annie Merner y Henry Pfeiffer). Los nuevos dueños dejaron de pensar en términos locales para tener una visión nacional, que luego sería global. Agarol, un emblemático laxante, fue uno de los grandes productos de Warner (hoy en manos de Elea, lo cual demuestra su eterna vigencia).

 

     Lambert, el creador del Listerine

Lambert es sinónimo Listerine. Si bien ha tenido hallazgos y desarrollos de mayor envergadura médica, esa marca fue tan pero tan importante que logró convertirse en un genérico. Así como nadie en el supermercado pide salsa de tomate (se exige Ketchup), nadie solicita en la farmacia un enjuague bucal (se exige Listerine). Este es el sueño de cualquier persona que se dedica al marketing. Cuando tu marca trasciende al producto estás levantando la copa mundial de fútbol.
Formulada por el Dr. Joseph Lawrence y Jordan Lambert en 1879 como antiséptico quirúrgico, se les dio a los dentistas para el cuidado bucal en 1895, con el fin de ampliar el mercado. Listerine fue el primer enjuague bucal sin receta vendido en Estados Unidos en 1914. Fue nombrado así en honor a Joseph Lister, que contribuyó a reducir en gran medida el número de muertes por infecciones contraídas en el quirófano después de que los pacientes fueran sometidos a intervenciones quirúrgicas. El producto llegó a representar el 50% de las ventas totales de Lambert y fue uno de los responsables de la fusión con Warner (actualmente es propiedad de Johnson & Johnson).

     La fusión y el Lipitor

Nacida en la década del 50, Warner-Lambert fue expandiéndose a través de varias adquisiciones, siendo la más importante la de Parke-Davis en 1976. El dato llamativo fue que varias de estas compras se caracterizaron por el ingreso del laboratorio a sectores distintos al farmacéutico. Tales fueron los casos de American Chicle (goma de mascar), American Optical (anteojos) y Schick Shaving (hojas de afeitar), entre otras.
En definitiva, la compañía se diversificó fuertemente, con un portfolio de productos muy variado que incluía medicamentos, insumos hospitalarios, productos de cuidado de la salud, golosinas, etc. Fue así que la organización llegó a comercializar marcas tan populares y variadas como Benadryl (antihistamínico), Listerine, Chiclets (chicles), Halls (caramelos) y Schick. Pero fue sin dudas Lipitor (atorvastatina) el producto que terminó por consagrar a Warner-Lambert en 1996 como uno de los laboratorios más relevantes a nivel mundial. Lipitor fue uno de los productos más exitosos de la historia farmacéutica moderna, y fue la razón principal por la cual Pfizer adquirió esta compañía. En otras publicaciones hablaremos sobre esta icónica marca.

     Parke-Davis, un pasado glorioso

Aunque Parke-Davis ya no es una corporación independiente, alguna vez fue la farmacéutica más grande y antigua de Estados Unidos, y jugó un papel importante en la historia médica.

En 1866, Parke-Davis fue fundada en Detroit (la cuna de la industria automotriz norteamericana), por Samuel Duffield y Hervey Parke. Un año más tarde apareció un tercer socio, George Davis. Ante el retiro de Duffield en 1869, la empresa optó por el nombre Parke, Davis & Company.

Esta compañía fue pionera en la construcción del primer laboratorio farmacéutico moderno y en el desarrollo de los primeros métodos sistemáticos de la realización de ensayos clínicos de nuevos medicamentos. Tanto prestigio se traduce en su laboratorio de investigación, considerado monumento histórico nacional.

Dentro de sus históricos productos se encontraba una forma pura de adrenalina. El compuesto obtuvo una patente en 1900 (y la marca fue registrada como Adrenalina). Una demanda presentada por H. Mulford desafió la misma sobre la base de que se trataba de un producto natural y por lo tanto no patentable. El fallo a favor de Parke-Davis por el juez L. Hand se considera crucial para la ley de patentes moderna.
Esta mítica empresa desarrolló la primera vacuna contra el cáncer, que fue creada por William Coley. También fue pionera en las vacunas bacterianas. Semejantes logros le valieron a Parke-Davis el reconocimiento mundial en el campo de la vacunación (no es casualidad que Pfizer sea protagonista en la carrera por derrotar al Coivd 19).
En 1976 la compañía fue adquirida por Warner-Lambert.

Pfizer, el nombre que dio origen a este gigante

Para que se entienda bien: en los siguientes párrafos contaremos la historia de Pfizer como empresa original, antes de las múltiples fusiones y adquisiciones.
El nombre nace en 1849, cuando los primos Charles Pfizer y Charles Erhart, inmigrantes alemanes, lanzan un pequeño emprendimiento. Su primer éxito fue un antiparasitario, que permitió que en pocos años Pfizer produjera otros productos químicos y preparaciones médicas, destacándose el bórax, el alcanfor y el yodo. Entre 1860 y 1880, la compañía se convirtió en pionera de la producción de ácido tartárico y cítrico, componentes muy utilizados en la industria química y alimentaria. En consecuencia, el siglo XIX fue decisivo en la historia de la corporación.
El siguiente siglo consolidó a Pfizer como un referente mundial. En 1942, la empresa logró producir penicilina a escala industrial. El posterior descubrimiento y consiguiente comercialización de la terramicina, en 1950, la transformó de una compañía química en un laboratorio farmacéutico basado en la investigación. De ahí en más, la organización comenzó a centrarse en productos biofarmacéuticos de vanguardia.
La década del 80 lleva al estrellato a Pfizer a través de 2 blockbusters: Feldene (piroxicam) y Zitromax (azitromicina). El primero fue el medicamento antiinflamatorio de prescripción más vendido en el mundo por varios años. Por otro lado, la azitromicina fue un antibiótico revolucionario por su comodidad posológica (un comprimido por día, lo cual evitaba al molesto despertador como recordatorio). En rigor de verdad, esta molécula fue descubierta en 1980 por un equipo de investigadores de la compañía farmacéutica Pliva, de Croacia (en aquél entonces Yugolsavia). En 1986, Pliva y el ya gigante norteamericano lograrían un acuerdo de licencia.
Pfizer se termina de consagrar en la década del 90 como uno de los laboratorios más relevantes y populares a nivel mundial, incluso antes de las fusiones, a través de 2 productos únicos: Zoloft (sertralina) y Viagra (sildenafil). El primero de ellos le disputó el cetro a Prozac como el antidepresivo más recetado. El caso del Viagra es casi irrepetible, ya que constituyó una revolución sexual y casi “cultural”. Al igual que Lipitor, esta emblemática marca tendrá sus propios artículos.


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