En el corazón de esta transformación se encuentra un cambio de paradigma: ya no basta con descubrir fármacos; las compañías deben participar activamente en todo el ciclo de salud. Philip Glaser, líder de la división Farma de Bayer para el Cono Sur, lo expresó claramente en su participación en Infobae Talks Salud: la innovación está en su ADN, no solo para desarrollar tratamientos, sino para intervenir desde la prevención, el diagnóstico y el acompañamiento del paciente.

Glaser señaló que muchas enfermedades podrían manejarse mejor si se detectaran a tiempo. Por ejemplo, en cáncer de próstata —donde el 70 % de los pacientes llega tarde al tratamiento—, el diagnóstico temprano hace una diferencia radical. Además, en afecciones crónicas como la diabetes tipo II, la falta de control de comorbilidades (como la enfermedad renal) puede llevar a consecuencias graves; sin embargo, con programas de diagnóstico y seguimiento más integrados, esos riesgos se reducen significativamente.

La inteligencia artificial aparece como un motor clave en la nueva medicina. Glaser explicó que la IA acelera enormemente la investigación clínica, permitiendo identificar qué moléculas tienen mayor probabilidad de éxito. En oftalmología, por ejemplo, se la usa para analizar imágenes y detectar de manera temprana condiciones que pueden provocar ceguera, lo que permite ajustar el tratamiento o la frecuencia de los controles según el riesgo.

Pero la innovación no es algo importado: tiene fuerte base local. Según Glaser, la Argentina es un centro estratégico para la investigación clínica en Latinoamérica, con 115 centros activos y cientos de pacientes participando en estudios. Además, Bayer visualiza un futuro donde la medicina será cada vez más personalizada, con terapias génicas y celulares capaces de actuar sobre el ADN y ofrecer soluciones más profundas y duraderas.

Este enfoque integral redefine el papel de los laboratorios: ya no son meros proveedores de medicamentos, sino socios en salud. Acompañan al paciente más allá de la receta, con programas de soporte para adherencia, educación sobre riesgos, y estrategias de prevención.

En definitiva, la medicina del futuro que plantea Glaser es una visión ambiciosa, pero concreta: un sistema donde la innovación tecnológica —IA, terapias avanzadas y medicina personalizada— se entrelaza con una misión humana. El propósito ya no es solo curar: es acompañar, prevenir y transformar vidas con un enfoque sostenible y de largo plazo.

Fuente: Infobae.

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