En la industria farmacéutica, años de investigación, desarrollo clínico y preparación comercial pueden desembocar en un momento decisivo: la llegada de un nuevo medicamento al mercado. Sin embargo, contar con una estrategia sólida no garantiza que la ejecución produzca los resultados esperados.

Entre el plan diseñado por una compañía y lo que efectivamente sucede en el mercado puede aparecer una brecha que se amplía con el tiempo. Este fenómeno, conocido como “launch drift”, describe la desviación entre la estrategia original de comercialización y su ejecución real en el campo.

Según un análisis publicado por Pharmaceutical Executive, alrededor de dos tercios de los lanzamientos farmacéuticos no alcanzan sus expectativas comerciales durante el primer año, de acuerdo con investigaciones citadas por la publicación. El problema, señala el artículo, no suele responder a una única causa, sino a una combinación de factores estratégicos, de ejecución, percepción de los profesionales de la salud y acceso al tratamiento.

La identificación temprana de esas señales puede marcar la diferencia entre realizar una corrección puntual y tener que enfrentar posteriormente un problema comercial mucho más difícil de revertir.

Cuando la estrategia y la realidad del mercado comienzan a separarse

El “launch drift” puede comenzar prácticamente desde el primer día. Una compañía puede haber definido con precisión sus segmentos prioritarios, mensajes, objetivos comerciales y estrategia de relacionamiento con profesionales de la salud, pero la respuesta del mercado puede ser diferente a la prevista.

La señal más evidente suele aparecer en indicadores como el volumen de nuevas prescripciones, la penetración del producto o la ausencia de cambios en el comportamiento de los profesionales.

Pero esos indicadores muestran qué está ocurriendo, no necesariamente por qué está ocurriendo.

Un bajo nivel de adopción puede deberse a que los médicos no comprenden adecuadamente el beneficio clínico del producto, a que no perciben una diferenciación suficiente frente a las alternativas existentes o a que los equipos comerciales no están ejecutando correctamente los mensajes definidos.

También puede existir un problema relacionado con el acceso. Requisitos de autorización previa, políticas de cobertura, terapias escalonadas y otras barreras de los financiadores pueden limitar las prescripciones incluso cuando la percepción de los profesionales sobre el producto sea positiva.

Por eso, atribuir rápidamente un bajo desempeño a una estrategia equivocada puede conducir a decisiones incorrectas.

Las primeras semanas son clave para detectar señales

El monitoreo del desempeño debe comenzar desde el inicio, pero esto no significa reaccionar ante cada variación de los primeros días.

El análisis de Pharmaceutical Executive plantea que durante las primeras cuatro a seis semanas pueden comenzar a aparecer tendencias que permitan detectar posibles problemas, mientras que alrededor de los tres meses suele existir una cantidad de información suficiente para evaluar con mayor claridad si se está produciendo una desviación significativa respecto de los objetivos.

Este equilibrio es importante. Corregir demasiado rápido puede llevar a una compañía a modificar una estrategia antes de contar con señales suficientes. Esperar demasiado, en cambio, puede permitir que un problema de ejecución se consolide y sea más difícil de corregir.

La clave está en desarrollar sistemas de monitoreo capaces de distinguir entre una fluctuación inicial y una tendencia que requiere intervención.

¿El problema está en la estrategia o en la ejecución?

Una de las preguntas más relevantes frente a un desempeño inferior al esperado es determinar dónde se encuentra la causa.

La respuesta puede estar en la propia estrategia, pero también en la forma en que esta se está implementando.

Entre las preguntas que pueden ayudar a identificar el origen del problema aparecen: si los profesionales definidos como prioritarios son realmente quienes prescriben el producto; si los equipos comerciales están llegando a ellos; si comprenden adecuadamente la enfermedad y el mecanismo de acción; si los mensajes utilizados permiten diferenciar al producto y si los representantes sostienen esos mensajes cuando enfrentan objeciones durante una interacción.

La percepción de los profesionales también resulta fundamental.

Una compañía puede considerar que su propuesta de valor es claramente diferenciadora, mientras que los médicos pueden recordar otros atributos o no encontrar una diferencia relevante frente a los tratamientos disponibles.

En ese punto aparece una brecha entre el mensaje que la compañía intenta transmitir y aquello que efectivamente queda instalado en la mente del profesional.

La importancia de conectar diferentes fuentes de información

Para comprender estas desviaciones, las compañías necesitan superar una visión fragmentada de la información.

Los datos provenientes de la actividad de los representantes pueden combinarse con información sobre la percepción y el recuerdo de los profesionales, comportamiento de prescripción, análisis competitivo y señales provenientes de los canales digitales.

El objetivo es construir una mirada integral que permita conectar la ejecución comercial con el comportamiento del mercado.

El artículo de Pharmaceutical Executive destaca precisamente la utilidad de combinar observaciones de los equipos de campo con información sobre el recuerdo de los mensajes, la percepción frente a los competidores y el comportamiento de prescripción. Esta combinación permite identificar con mayor precisión dónde se produce la ruptura entre la estrategia y la realidad.

En este modelo, los datos dejan de funcionar únicamente como indicadores de desempeño y pasan a convertirse en herramientas para explicar las causas.

Del diagnóstico a la acción

Detectar el problema es solamente el primer paso. El desafío consiste en traducir ese diagnóstico en acciones concretas.

Una de las alternativas puede ser modificar la jerarquía de los mensajes para priorizar aquellos atributos que generan una diferenciación más clara para los profesionales.

También pueden desarrollarse herramientas específicas para que los representantes respondan a objeciones y preguntas de los médicos, acompañadas por entrenamientos basados en escenarios reales.

Este tipo de capacitación busca preparar a los equipos para situaciones que pueden ocurrir durante una interacción comercial, en lugar de limitarse a transmitir nuevamente los mensajes definidos en el plan original.

Otro punto identificado por el análisis es la necesidad de ampliar la identificación de pacientes potenciales. Si los equipos concentran sus esfuerzos únicamente en los perfiles de pacientes más evidentes, pueden quedar oportunidades de tratamiento sin explorar.

La capacitación basada en casos puede ayudar a los profesionales a reconocer perfiles de pacientes que también podrían beneficiarse de una determinada alternativa terapéutica, siempre dentro del marco de la indicación aprobada.

Un caso muestra cómo una corrección temprana puede cambiar el rumbo

El artículo presenta el caso de una compañía farmacéutica global que operaba en un mercado especializado y altamente competitivo.

A pesar de una importante preparación previa, el desempeño comercial del producto se encontraba por debajo de las expectativas. La compañía necesitaba determinar si el problema estaba en la estrategia o en la manera en que esta se estaba ejecutando.

Al integrar observaciones sobre el trabajo de los equipos comerciales, información sobre el recuerdo y la percepción de los profesionales y datos de prescripción, fue posible identificar los principales puntos de desalineación.

A partir del diagnóstico, la compañía modificó la jerarquía de sus mensajes, desarrolló herramientas para abordar objeciones competitivas e incorporó capacitación basada en escenarios.

También trabajó en la identificación de pacientes para ampliar las oportunidades de adopción.

De acuerdo con el artículo, la compañía observó posteriormente una mayor confianza de los representantes frente a la competencia y, en una evaluación realizada seis meses después, cambios favorables en el comportamiento de los profesionales.

Cuando más contactos no significan mayor adopción

Otro caso presentado en el análisis muestra un problema diferente.

Una compañía que introducía un nuevo medicamento para una enfermedad hepática había definido como prioridad maximizar la cantidad de presentaciones realizadas por los representantes, bajo la premisa de que el perfil clínico del producto sería suficiente para impulsar las prescripciones.

Sin embargo, el comportamiento de los médicos no cambió.

El diagnóstico posterior mostró que el desafío no era simplemente aumentar el alcance, sino profundizar la comunicación para modificar hábitos de prescripción construidos durante años.

La experiencia evidencia una cuestión central para la efectividad comercial farmacéutica: más interacciones no necesariamente significan mayor impacto.

En determinados mercados, el desafío puede ser alcanzar a más profesionales. En otros, puede ser necesario trabajar en profundidad sobre la comprensión de la evidencia, las objeciones y las percepciones que condicionan la decisión terapéutica.

El papel creciente de la inteligencia artificial

La evolución de las herramientas de análisis también está modificando la velocidad con la que las compañías pueden procesar información.

La inteligencia artificial puede contribuir a analizar grandes volúmenes de datos, identificar patrones y acelerar la generación de hipótesis sobre las causas de un bajo desempeño.

Sin embargo, contar con más capacidad analítica no elimina la necesidad de interpretar correctamente los datos.

Una de las dificultades que enfrentan las organizaciones es que la información puede encontrarse distribuida entre diferentes áreas. Ventas, marketing, asuntos médicos y otras funciones pueden disponer de fragmentos de información sobre los mismos profesionales y mercados, pero sin una integración suficiente para construir una visión común.

Por eso, el valor de la inteligencia artificial dependerá también de la calidad, disponibilidad y conexión de las fuentes de información.

Hacia una inteligencia comercial más integrada

El concepto de commercial intelligence adquiere así una importancia creciente.

Según el análisis, una visión más completa requiere compartir información entre equipos, integrar de manera adecuada las interacciones de Medical Information, capturar los comentarios de los representantes y aprovechar los datos digitales, incluyendo señales relacionadas con mensajes y sentimiento.

El objetivo es construir una fotografía lo suficientemente amplia como para comprender qué está ocurriendo en el mercado y, fundamentalmente, cuáles son las razones detrás de ese comportamiento.

Este modelo también permite pasar de decisiones generales a intervenciones más específicas.

En lugar de modificar una campaña completa porque las prescripciones no están creciendo al ritmo esperado, la compañía puede identificar si el problema está concentrado en determinados segmentos, territorios, mensajes o comportamientos de los profesionales.

Corregir antes de que la desviación se convierta en un problema estructural

La principal conclusión es que las compañías farmacéuticas necesitan incorporar una lógica de monitoreo continuo.

El desempeño comercial no debería evaluarse únicamente mediante revisiones periódicas, cuando el problema ya se encuentra instalado. La detección temprana permite realizar ajustes más acotados y evitar grandes cambios de estrategia que pueden generar nuevos riesgos.

Para ello, resulta necesario combinar información cuantitativa con conocimiento cualitativo del mercado.

Los datos de prescripción pueden mostrar una caída o una adopción menor a la esperada. Las observaciones de campo pueden ayudar a explicar cómo están trabajando los representantes. Las entrevistas con profesionales pueden revelar problemas de percepción o comprensión. Los datos digitales pueden aportar señales adicionales sobre intereses y comportamiento.

Cuando estas fuentes se conectan, la organización puede pasar de reaccionar ante los resultados a anticipar posibles desvíos.

La efectividad comercial como proceso continuo

El concepto de “launch drift” plantea una idea que trasciende el momento puntual en que un medicamento llega al mercado: la estrategia comercial no puede considerarse terminada una vez que el producto comienza a venderse.

La realidad del mercado puede cambiar, los competidores pueden modificar sus estrategias, los profesionales pueden desarrollar nuevas percepciones y los financiadores pueden introducir nuevas barreras de acceso.

Por eso, la efectividad requiere un proceso continuo de medición, aprendizaje y ajuste.

En un contexto en el que las compañías farmacéuticas destinan importantes recursos al desarrollo y comercialización de nuevos tratamientos, detectar rápidamente la distancia entre lo que se planificó y lo que realmente ocurre puede convertirse en una ventaja competitiva.

El desafío no es evitar cualquier desviación —algo prácticamente imposible en mercados complejos—, sino identificarla cuando todavía existe margen para corregirla.

En definitiva, la nueva generación de estrategias comerciales farmacéuticas deberá combinar planificación, ejecución, datos e inteligencia de mercado en un mismo circuito. La capacidad de escuchar al campo, interpretar el comportamiento de los profesionales y transformar rápidamente esa información en acciones puede ser tan determinante como la estrategia diseñada antes de llegar al mercado.

Fuente: Pharmaceutical Executive.

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